ALFREDO URDACI

Ya es posible volar o comprar «por la cara»

La tecnología biométrica nos permite autenticar la identidad del usuario solo con los rasgos físicos que lo convierten en único. El cine siempre se adelanta a la realidad. O quizá sea una fórmula para dar ideas a los investigadores más innovadores.

De una forma u otra, el siguiente paso es que la realidad siempre supera a la ficción. Este es el caso de la biometría, que se basa en el estudio de los parámetros físicos y de comportamiento de una persona para que pueda ser identificada a partir de las características que la hacen única.

Gracias a la ciencia biométrica sabemos que cada persona poseemos unos rasgos físicos y desarrollamos unos patrones de comportamiento que nos hacen únicos. El termograma del rostro (medición de la temperatura), las huellas dactilares, la geometría de la mano, el patrón venoso de la mano, la voz, los patrones de la retina o el iris son algunos de estos rasgos individuales e irrepetibles. Todas estas características las poseemos todos nosotros, pero de forma diferente. Así nos sirven para identificarnos a través de métodos automatizados que usan las tecnologías de la información y la comunicación.

Ventajas de la biometría

Si comparamos la biometría con otros métodos de autenticación de identidad, podemos encontrar al menos tres ventajas destacadas. La primera de ellas es que identifica a las personas. Además, reconoce que están presenten es ese momento, no pueden ser un bot. Y, tercera, en teoría, al basarse en rasgos completamente únicos de cada individuo, es inequívoca e infalible. Al contrario de otros métodos de autenticación en uso hasta ahora, como las contraseñas, la biometría no puede extraviarse u olvidarse y, por supuesto, no necesita ningún tipo de mantenimiento.

Las aplicaciones de esta ciencia van más allá de la autenticación de la persona en transacciones bancarias, administrativas, de bloqueo de móviles… y se extienden a otras áreas como, por ejemplo, la ciencia de seguridad y policial, ya que puede aplicarse a cámaras de videovigilancia para identificar a personas. En el ámbito de las administraciones públicas, la ciencia biométrica puede utilizarse en la expedición y control de pasaportes o tarjetas de identidad. Incluso en el sector comercial se abre paso la biometría en las transacciones monetarias, como el pago en establecimientos, que podrá realizarse directamente con el rostro.

«El objetivo es controlar todo tipo de dispositivos exclusivamente con la mente.»

Biometría en la banca

En España hay al menos una entidad bancaria que ya utiliza el reconocimiento facial como método de reconocimiento en sus cajeros. Se trata de Caixabank y desde febrero de este año 2019 utiliza en sus cajeros un hardware y un software que validan hasta 16.000 puntos diferentes del rostro del usuario. De esta forma, se garantiza la seguridad de la transacción y se agiliza el proceso de identificación del usuario, que ya no tiene que memorizar números de pin o contraseñas para operar.

Por supuesto, el indispensable activar el servicio a través de las propias oficinas de la entidad bancaria.

Aena y Iberia ponen en marcha un piloto de reconocimiento facial

El ámbito del tráfico aéreo también se ha sumado al carro de la autenticación por reconocimiento facial. Aena e Iberia han presentado este mes de noviembre un nuevo sistema de reconocimiento biométrico que permitirá a los mayores de edad que viajen a través de su aerolínea desde la T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, poder acceder a sus aviones sin presentar documentación física.

Aena ya implantó un primer terminal de este tipo en el aeropuerto de Menorca el pasado mes de marzo. Tanto este dispositivo como los que se han colocado en la terminal madrileña utilizan tecnología de identificación que reconoce las características físicas e intransferibles de cada persona.

Los equipos de sistemas biométricos instalados en Madrid forman parte de un sistema piloto con una duración de entre seis meses y un año y se han instalado en la zona de facturación de la Terminal 4 del aeropuerto madrileño, también en el acceso al filtro de seguridad y en dos puertas de embarque. Los pasajeros que viajen con destino a Austria o Bruselas, podrán participar de forma voluntaria en el programa piloto.

El objetivo de incluir este tipo de tecnología no es otro que el de agilizar el proceso de embarque de los viajeros de las aerolíneas y mejorar la seguridad en los accesos.

Más seguro, pero no exento de riesgos

La tecnología biométrica promete más seguridad en la autenticación del usuario, y seguramente así lo sea. Sin embargo, no es una ciencia 100 % infalible. Eso lo saben muy bien en la Universidad de Granada, donde un equipo de investigadores trabaja en el desarrollo de una técnica basada en redes neuronales profundas para discernir la autenticidad de la voz en este tipo de sistemas de autenticación.

La universidad andaluza centra sus investigaciones en un sistema de autenticación biométrica que genera especial interés: la biometría de voz.

La voz es una de las características únicas de cada persona. Sin embargo, existen softwares de síntesis y conversión de voz capaces de clonar la voz de un individuo a partir de unas pocas palabras grabadas. Un método capaz de engañar a los sistemas biométricos de voz de identificación de individuos.

Para evitarlo, los investigadores de la Universidad de Granda proponen una técnica basada en redes neuronales profundas capaces de discernir si la voz de entrada que se utiliza para desbloquear un sistema es legítima o se trata de un ataque de suplantación de identidad.

La voz es el comienzo. Quién sabe si en varios años, las investigaciones se extiendan a otros rasgos identitarios y acaben asegurando una fiabilidad del 100 % a estos sistemas biométricos.

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